Que sensación más fea, pequeño sol, dejaría sonar eternamente esta melodía en mis oídos; toda la noche, todas las noches hasta viciarla y cambiarla por otra fijación.
Hermosa manía la mía de recurrir al fondo para acariciar el suelo o mejor dicho, al revés. Mis manos querían deshacer todo cordón de color amarrado en mi pecho primaveral que se otoñaba en plena sonata temible y recurrente, yo sólo quería al suelo y a mi pseudo-muñeca (aquel fetiche infantil) [no, la muñeca no] o quizás sólo buscaba con desesperación ávida algún modo de conciliar mis el sueño con tanto demonio susurrándome sobre el hombro, poniendo en mí, imágenes que no quería ver, palabras que no quería escuchar; las cuales sólo eran producto de mis entrañas y de cada músculo que articula estas palabras en el teclado.
Yo sólo quería algo, que no era mucho, pero que era importante. Ahora ya no lo quiero, lo escupo y lo considero burdo, casi una ofensa para mi personalidad en llamas que se inquieta ante el sujeto que soy. Me trae conflicto el sujeto social/no-social (who wants to be alone) que se refleja en el suelo en el cual me encuentro, lo veo en cada piedra y cada puñado de polvo que acerco a mis ojos descamados por el sol, pequeño sol.
Lo conspiro todo, todo lo planeo lo ajusto a lo que me gustaría lograr. Lograr para qué? con qué objetivo? No lo cumpliré y frustración de frustraciones, es todo lo que consigo y todo lo que resultará de todo esto.
¿Me duele? me hiere? pasa a llevar mi ego? mi orgullo? El yo. Yo quiero, yo pienso, yo anhelo, tanto que anhelo y por tantas ilusiones borro de mi cabeza el factor que más importa. No crear falsas expectativas en mi corazón. No maldecir. No conjeturar. Apoyar la mano derecha en la rodilla derecha, tener la vista al suelo y murmurar bajito para que nadie te escuche, masticar la saliva que se junta por palabras en la garganta, alzar la rodilla izquierda apoyando la mano izquierda sobre la mano derecha sobre la rodilla derecha,... permanecer masticando, murmurando, mirando el suelo.
Nadie asistirá al baile de la niña quebrada por la estrella deseada. El oxímoron de su vida, de la belleza odiada, de los pasos inexplicables, de los diferentes métodos en sus cualidades grandiosas y del amor a las grandes faltas.
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