encontré motivos para escribir en este blog, renovados motivos, tiempo atrás.
escribir porque es la alternativa para vaciarse sin viciarse. porque siempre será un pequeño palacio de papel donde yacen despojos; las moradas del consuelo.
pese a cualquier cosa, todos nos encontramos solos en algún momento durante el día. ahí. donde la evasión pierde protagonismo. las ansias de que algo ocurra de pronto y deje de sentirme convulsionada, me socavan. no sólo en lo afectivo estoy agotada, no sólo en lo físico estoy cansada, no sólo me deseo extinta u otra, deseo que todo termine hoy, ayer, es decir, hace siglos. yo buscaría la forma en no dejarme doler, pero no quiero sino lo contrario. yo buscaría la forma para abrazarla y dejar de llorar juntas, pero no puedo ser egoísta ni causarnos más dolor, yo no quiero ni puedo, en mi propia habitación, tener cómplices de mi extinción y mi única salida a eso pareciera cada vez más lejos de mi. y entre que mi ansiedad se come la fricción de mis dedos contra mi piel, sin razón aparente más allá de la alergia, me gustaría tanto compartir risas frente al despojo de trapos en un rincón o simplemente que compartamos una conversación burda rutinaria.
¿cómo no entienden que mi utilidad está en mis manos ocupadas investigando y experimentando? yo no puedo ser feliz sin que me sienta útil haciendo lo que me gusta y a mi me gusta la ciencia. ¿pude haber buscado otro oficio/profesión donde me sintiera realizada? no lo hice porque no quiero, no quiero buscarme a mi misma eternamente y no encontrar nada. mis manos son útiles en eso y siento que quiero hacer tantas cosas y siento que sino, no puedo hacer nada. y sí, estoy siendo muy mimada en primera instancia, pero no me siento capaz de ser feliz en nada más. no puedo negar que gracias a este tiempo he aprendido muchas cosas y he hecho muchas cosas por mi. pero yo quiero mi vida vuelta loca de verdad con mi ocupación y quiero que mi corazón esté gordito por eso y así compartirlo con el resto y con alguien que comparta de vez en cuando mi cama y mi tazón favorito de té.
no quiero hablar y el cuerpo, mediante la difonía, me ayuda a justificarme para no hacerlo. hoy no soy la voz, no soy color.
.n.
No hay comentarios:
Publicar un comentario