No. No viene la calma. Viene la bomba de pensamientos y relexiones acerca de lo fue y ya no es.
No eres ya mi amigo. No en ese modo. Como cuando solíamos hablar mucho y confiabamos uno del otro. Pasó. No fué más. No sé ni creo querer saber por qué, a estas alturas ya no vale. No valdría de nada. Ya no existen esos rollos del año pasado. Se fueron con los recuerdos. Lindos momentos.
Te he soltado hace muuuucho tiempo. Ahora lo hago contigo porque ya lo he confirmado. Porque ya lo he sentido. Nunca me afectó demasiado. Estoy inmune. No en aquel sentido de niña malcriada que siente esos reproches. Nunca.
No eres ya mi amigo. No en ese modo. Como cuando solíamos hablar mucho y confiabamos uno del otro. Pasó. No fué más. No sé ni creo querer saber por qué, a estas alturas ya no vale. No valdría de nada. Ya no existen esos rollos del año pasado. Se fueron con los recuerdos. Lindos momentos.
Te he soltado hace muuuucho tiempo. Ahora lo hago contigo porque ya lo he confirmado. Porque ya lo he sentido. Nunca me afectó demasiado. Estoy inmune. No en aquel sentido de niña malcriada que siente esos reproches. Nunca.
Ayer (Paradise Kiss).
Hoy (Francisco de Asis).
Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad.
Hoy (Francisco de Asis).
Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad. Desolación. Abandono. Podredumbre. Enajenidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario