«Te destrozas como un espejo, es decir, eres miles de pedazos, te sientes un apestado; te sientes mal oliente. Te dices: ¿en qué fallé? ¿Por qué no le impedí? ¿Hay algo que no se dijo? Y es terrible, es terrible. Y el mundo pierde significado; y los árboles ya no son árboles porque no está él, y el cielo no es cielo porque te das cuenta que esa persona estaba en todo y que él veía todo y tú te quedas en un rincón y se te acaba el mundo. Entonces te tienes que levantar y después cuando te levantas te dices: ¿Para qué sirve? ¿Para qué mierda sirve el arte? ¿Por qué soy yo el bufón… de gente que me puede pagar? Soy bufón; estoy entreteniendo gente que no se sabe buscar, ¿qué estoy haciendo? ¿Para que me cuelguen en una pared, para que se ríen y me aplauden... o para darme la satisfacción? ¿soy un gran masturbador como Dalí? ¿Qué soy?... ¿qué quiero? ¡¿Para qué sirve el arte?! Y de pronto tú te vas rehaciendo pedacito por pedacito. Si eres capaz de rehacerte eres más fuerte que antes, si no eres capaz de rehacerte pierdes tu vida, entonces estas obligado a rehacerte, no hay consolación; estás obligado a vivir. Por un lado no hay nunca consolación y por otro lado hay una herida que ahí esta como una espada, entonces tú tienes que avanzar entre la herida y el desconsuelo y decirte: "tengo que servir para algo"; tienes que decirte: "a partir de ahora todos los seres humanos son mis hijos".»
Veo mis manos, literalmente observo mis manos y me maravillo de la ciencia -lo cual puede sonar bastante simple y estúpido, hasta nerd-; de que estoy viva, de que a pesar de todo mi afán de que me ocurra algo trágico para borrarme y desaparecer no inside en nada sobre mi cuerpo, mis defensas no bajan, mis proteínas específicas (hormonas) regulan que todo funcione como reloj burgués y siempre excelente, a pesar de ciertas cosas normales. ¿Quién se desea una tragedia para volverse inerte y vivir una vida horrible? No es el peso de los hechos que caen como un yunke sobre mi cerebro y lo destrozan... es el cuanto me afecta saber que nada ha cambiado y quizás haya empeorado. Yo quien creía que muchas cosas serían para mejor y que éste año estaría bueno, fructífero. Soy una niña adolescente que dependo -aunque no quiera y me empeñe en no quererlo- de mis padres, de ambos, de mi mamá y de mi papá que no cambia, que no cambiará, que dejó de derribarme ilusiones porque ahora nos hunde a todos con su serie de malas desiciones en la vida, nos acarrea del cuello a todos producto de que no utiliza sus neuronitas. Soy una niña adolescente que tiene un hermano dos años mayor que junto con mi padre complican todas las cosas y nos las hacen mucho más difísiles, producto de que no reaccionan ni piensan en el momento que deben hacerlo. No los culpo de ser quizás inmaduros. No culpo a nadie porque en realidad nose que sentir; rabia, frustración, miedo, tristeza, inercia; ¿lágrimas o contemplación? Mi hermano hubiese sido 5 años mayor o que hubiese tenido 6 años más que yo, como para que todo se facilitara y fuese cómodo. Analizo mis manos que no hacen nada... que no dicen nada... que quisieran tomar un fonendoscopio o un bisturí del 10, para competir, para dañarse, sanar, luchar, vivir una distinta soledad o simplemente no tener tiempo para pensar o respirar.
He pensado en mis alternativas y todas son a largo plazo. He pensado en todo lo que aún no hago y quizás nunca logre hacer. He pensado en que de nuevo me toparé con las malas desiciones o pensamientos tardíos para tomar desiciones y pesos ajenos que deberé cargar."Encerrada". Y lo dicen tan sueltos de cuerpo como si fuera un bicho anormal que vive en su casa y casualmente no sale a ver a sus amigos para reírse o compartir con ellos. Lo dicen tan fría y lejanamente como si yo inspirara a mis pies para no continuar. Lo dicen sin saber y ¿quienes son ellos para saber? Si todo es tan largo y el tiempo es tan corto que toda la vida que vives sólo tú la comprendes. Las circunstancias que impiden realizar ciertas cosas no son simples cosas del momento y hay practicamente 20 años que no se han contado y que no vale la pena contar.
Perdí el hilo... pa variar. Se me pasó un poco el malestar indiagnosticable... pa variar. Pero se acumuló el llanto que no pude soltar... y pa variar explotará cuando yo menos lo quiera.
Habrá quienes no entenderán -como si viniera mucha gente por este blog jajaja- porque es raro no cuestionar cosas, sólo dejar las preguntas de lado y que basten las palabras que se dejan aquí.
PD: De seguro olvidé ciertas cosas o se me olvidaron que cosas dije y si las repito será traumático.
1 comentario:
El centro, el juego del equilibrio. Para que no te empujen recuerda siempre dónde están tus pies. Solemos olvidarlos. Suelen enterrarse en papel.
Publicar un comentario